Gisela López tenía 19 años. Estudiaba en la Escuela Secundaria de Jóvenes y Adultos Nº 5 “Padre Fidel Alberto Olivera” de Santa Elena (Departamento La Paz), y soñaba con poder irse a estudiar turismo. El 22 de abril de 2016 la mataron en un intento de violación. Volvía de clases, camino a su casa, cuando fue raptada en la zona conocida como El Bajo una cuesta de unos 300 metros con descampado y algunas casas a los costados, que separa la ciudad del acceso donde se encuentra el barrio 120 Viviendas, donde vive la familia López. Durante 18 días Gisela estuvo desaparecida. La buscaron en todos lados, hasta que el 10 de mayo un niño a caballo encontró su cadáver cerca de la ruta donde fue raptada. Es decir, en el mismo lugar por donde cientos de policías, vecinos, familiares y voluntarios caminaron una y otra vez en busca de rastros. Ni los perros lo habían detectado. Pero según la Justicia, el cuerpo estuvo siempre ahí. Desde entonces, el dolor en la familia es el mismo, y tres años después sufren el flagelo de la impunidad. Mañana se cumplen tres años del femicidio que conmocionó a la provincia y movilizó al país en aquella segunda jornada del “Ni Una Menos” contra los femicidios.En la investigación a cargo del fiscal Santiago Alfieri, cuatro personas fueron detenidas y llevadas a juicio. Pidieron prisión perpetua para los tres hombres acusados (Elvio y Mario Saucedo y Matías Vega), pero un tribunal los absolvió y liberó por falta de pruebas.

La Cámara de Casación Penal ordenó hacer un nuevo juicio por errores en la valoración de las pruebas, pero esto nunca llegó: el 20 de marzo la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia determinó que la absolución estaba bien fundada, consignó el diario Uno de Paraná. 

La familia de Gisela se enteró de tal decisión cuando regresaba de viaje desde Paraná a Santa Elena. En el mes que transcurrió desde el fallo del STJ hasta hoy, el golpe de la impunidad les ha dejado más consecuencias: “Lamentablemente después de lo que pasó, internaron a uno de mis hermanos con psicosis grave, pedí ayuda en todos lados, pero bueno, ahora está en la casa de mi mamá”, contó Gabriel.

Ahora están en la pelea para tratar de presentar un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación: “El objetivo nuestro es que por lo menos digan ‘en Entre Ríos no hay justicia’. Justamente el 22 de abril van a dar los fundamentos, es repudiable lo del Superior Tribunal”, dijo Gabriel.

El hermano de Gisela contó además que contactó al presidente del STJ: “(Emilio) Castrillón manifestó su malestar por esto que pasó, me dijo que no tenía palabras, quedamos que nos íbamos a juntar en Paraná. Vamos a ver qué nos dicen, va a haber que seguir peleándola como siempre”, afirmó.

Algunas de las medias que quieren tomar apuntan a la parte científica de la pesquisa: “Trataremos de hacer intervenir a otras fuerzas para que se pueda hacer una nueva prueba de ADN, si es posible, para sacarnos toda duda, y también si tienen que volver a investigar, que lo hagan. Queremos analizar todo nuevamente, si es posible, los elementos que están en la morgue, todo lo que tienen, la mochila, las carpetas. Vamos a seguir peleando en todas las instancias judiciales que quedan, más allá de la cachetada que nos dio la Justicia”, agregó Gabriel.

En este camino, organizan una actividad para mañana, día del tercer aniversario del femicidio. Será una convocatoria en la explanada frente a los Tribunales de Paraná, donde se hará sentir el reclamo de justicia. “Van a estar organizaciones nacionales, la fundación de Micaela García, el Instituto Nacional de las Mujeres, con Fabiana Túñez, la Garganta Poderosa, Asistencia a la Víctima, la Red de Alerta, la Multisectorial de Mujeres, y otras organizaciones más, y el acompañamiento de mucha gente”, contó Gabriel, y agregó: “Ojalá nos permitan, por lo menos, poder elevar causa a la Corte”. Mientras tanto, la vida sigue y en Santa Elena no se olvidan de Gisela. 

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