El gobierno de Mauricio Macri acordó ayer con los gobernadores de Río Negro, Alberto Weretilneck, y de Neuquén, Omar Gutiérrez, trabajar en conjunto entre las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales para evitar un escenario de escalada de violencia política derivada de las protestas indigenistas en la Patagonia, especialmente de grupos radicalizados como la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM).

Tanto la Casa Rosada como los mandatarios temen la posibilidad de un aumento de violencia mapuche, luego del caso Santiago Maldonado. Esa preocupación aumentó tras los enfrentamientos del viernes último en la Plaza de Mayo, con 30 detenidos tras la marcha en reclamo por la desaparición del artesano el 1º de agosto último.

En ese contexto, el ministro del Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio , y su par de Seguridad, Patricia Bullrich , recibieron por la mañana en la Casa Rosada a Weretilneck y a Gutiérrez. Del encuentro participó, también, el viceministro del Interior, Sebastián García De Luca.

Uno de los puntos centrales de la charla consistió en que ambas partes «destacaron» la coordinación entre la Gendarmería Nacional y las policías provinciales. De ese modo, quedó ratificada la presencia de la fuerza de seguridad nacional en Neuquén y Río Negro.

La Gendarmería había sido fuertemente criticada por grupos mapuches, agrupaciones anarquistas y el kirchnerismo. Incluso, Unidad Ciudadana, el frente que lidera la ex presidenta y candidata a senadora Cristina Kirchner, manifestó que desconfía de esa fuerza y reclamó que no participe del operativo de control de las elecciones del 22 de octubre.
En el Gobierno tomaron esto como una confirmación del uso político del caso Maldonado y dijeron a LA NACION que «nunca estuvo en duda la presencia de la Gendarmería en las provincias».

Señalaron que no hacía falta ratificar la presencia de la Gendarmería en la reunión porque estaba completamente confirmada.

Si bien iba a participar el vicegobernador de Chubut, Mariano Arcioni, a último momento avisó que no podía llegar por haber sido avisado anteanoche y no poder preparar el viaje con tiempo.

«No llegó a la reunión», dijo a LA NACION una fuente de la Casa Rosada. Sin embargo, su ausencia coincidió con que el ministro de Gobierno chubutense, Pablo Durán, denunció ayer en Chubut que Pablo Noceti, jefe de gabinete de Patricia Bullrich, había digitado el operativo de la Gendarmería el 1º de agosto último.

Esto pondría a Chubut en abierto enfrentamiento con la ministra de Seguridad y con la Casa Rosada. Pero en la provincia existe una crisis política e institucional que torna inestable la situación. El gobernador Mario Das Neves atraviesa por una situación delicada en su salud y sus allegados limitan todos los movimientos del vicegobernador Arcioni. Durán hizo su acusación a Noceti y desligó a la policía provincial del operativo del 1º de agosto en el Pu Lof de Cushamen, tras el cual habría desaparecido Maldonado.

En tanto, Frigerio, Bullrich, Weretilneck y Gutiérrez analizaron estrategias conjuntas para evitar que la violencia política en la Patagonia se incremente en las próximas semanas. No se informaron los detalles, pero, según un comunicado oficial, se abordaron la «cooperación y el trabajo en conjunto de la Nación y las provincias para colaborar con todo lo que requiera la Justicia» sobre el caso Maldonado y se destacó «el trabajo realizado entre las fuerzas de seguridad provinciales y las nacionales». El parte admitió que «se hizo un análisis del conflicto mapuche y de la acción en las provincias de la Patagonia de los grupos más radicalizados, como RAM».

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En ese sentido, los gobernadores de Neuquén y Río Negro se pusieron a disposición del Gobierno para cooperar en todo lo que sea necesario. Sobre todo con los pedidos que realice la Justicia. «Los gobernadores están preocupados por la campaña de desprestigio que se hace contra la Gendarmería, la fuerza que asiste a las provincias en este conflicto mapuche, que lleva mucho tiempo, aun antes de la desaparición de Maldonado», dijo a LA NACION una alta fuente del gobierno nacional.

Según fuentes oficiales, Frigerio es el «interlocutor con las provincias» y «los gobernadores apoyaron al Gobierno» en este conflicto, en abierto rechazo de la utilización política del caso Maldonado que sospechan que hace el kirchnerismo.
Sanz criticó cómo se manejó la Casa Rosada

El ex senador y líder radical Ernesto Sanz criticó la forma en que el Gobierno se manejó respecto de la investigación por la desaparición de Santiago Maldonado. «Acá hubo algún error de comunicación o de manejo», señaló el dirigente, de buena llegada al presidente Mauricio Macri.

«Me quedo con la respuesta del Gobierno de las últimas 48 horas», destacó Sanz durante una entrevista con Radio Nacional. Para el radical, el tema estuvo «encapsulado» en el Ministerio de Seguridad durante los primeros días de búsqueda. Y pidió una respuesta «más potente en términos de comunicación».

Con información de La Nación

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