Están varados hace un mes en Miami, una ciudad con muchos contagios.

Cinco amigos decidieron ir a vacacionar a Miami (Estados Unidos). Al viaje lo venían planificando desde septiembre del 2019. En esa época ninguno se imaginaba que podía desatarse esta pandemia que puso en peligro al mundo y de rodillas a las principales potencias del planeta.

Este grupo de amigos llegó a la ciudad que miles de argentinos eligen para vacaciones el 11 de marzo, una semana antes de que Alberto Fernández decrete la cuarentena obligatoria en el país, y dos semanas antes de que Argentina cierre definitivamente sus aeropuertos, imposibilitando el regreso a miles de compatriotas que se encontraban fuera del país.

Desde que el país entró en esta situación excepcional, en 28 días (desde el 12 de marzo al 4 de abril) el número total de ciudadanos repatriados fue de 217.105, de los cuales 6.282 pertenecen a la provincia.

«Apenas escuchamos que se complicaba todo intentamos volver, pero al principio no nos dieron respuestas. Nos decían que todavía no había nada firme y si nos cambiaban los pasajes nos tenían que cobrar. Una vez que se empezaron a cancelar esos vuelos recién nos dejaron cambiarlos de manera gratuita», explicó Santiago Bohuid, un salteño de 28 años varado en Miami desde hace un mes.

Los intentos por cambiar su pasaje de regreso fueron vanos. A partir del 20 de marzo todos los vuelos que se agregaban se iban cancelando todo el tiempo. Después de que el gobierno cerró las fronteras no tuvieron más chances que quedarse allá. Ahora tienen como fecha probable de regreso el 2 de mayo.

De Doral a South Beach

Los primeros días se instalaron en un hotel que queda en Doral, y queda cerca del Aeropuerto Internacional de Miami. Los jóvenes fueron a ese lugar porque querían estar cerca por si aparecía alguna oportunidad para regresar.

«Cómo vimos que nos íbamos a quedar mucho más tiempo, empezamos a buscar alojamientos más baratos y encontramos un departamento en South Beach. Los dueños nos están haciendo un buen precio», explicó.

Sin embargo, cuando todo parecía tranquilizarse la situación se complicó el viernes por la noche. «Nos pasó algo muy loco. Cuándo estábamos en el edificio llegó la policía y nos desalojó a todos diciendo que era ilegal lo que había hecho la gente que nos alquiló el departamento, porque no podían hospedar a nadie», expresó Santiago.

Supuestamente Airbnb tiene una habilitación especial, pero como eran las 8 de la noche, los dueños no podían demostrar que tenían la habilitación para hospedar a personas.

Fueron desalojados por la policía de Miami y a las 8 de la noche se encontraban en la calle, con todas sus pertenencias en la vereda y sin tener dónde ir. Afortunadamente la persona que le alquiló el departamento, los ubicó en otro lugar, a cinco cuadras de donde estaban.

«No sabemos que tan legal es esto y ahora tenemos miedo de que nos pase lo mismo. El tema es que acá no podés hacer mucho quilombo con la policía. Si viene y te saca, te tenés que ir», afirmó.

Llenar formularios

Desde la Cancillería argentina les hicieron llenar formularios, sin embargo hasta ahora no obtuvieron respuestas. Hace unos días se comunicó con ellos personal del organismo estatal por el pedido de asistencia que habían solicitado.

«Me preguntaron como estábamos, dónde estábamos y como era la situación. Buscaban información para elevar ese mensaje al consultado y ponernos en una lista de prioridades. Finalmente nos pusieron ahí, y como que ellos pasaron a ser mi contacto con la Cancillería», expresó Santiago. El viernes se comunicaron con él y le dijeron que le iban a dar 150 dólares de asistencia para solventar gastos.

Pasan los días encerrados por temor a contagiarse

Jugando a las cartas (al truco o la loba), charlando, estudiando o trabajando, así pasan las horas mientras esperan que alguien les dé la noticia de que van a poder regresar al país. “Acá se puede salir, se ve gente en la calle, pero nosotros tomamos la decisión de no salir o hacerlo lo menos posible por una cuestión de precaución. Sabemos que estamos en una zona de riesgo y es muy fácil contagiarse. No queremos infectarnos, para estar lo mejor posible para que apenas nos digan pueden volver, viajemos”, dijo Santiago Bohuid.
Miami era una ciudad que estaba todo el tiempo con sus calles llenas de gente. Sin embargo, esta situación cambió en las últimas semanas. Ahora se ve pocas personas y los comercios están todos cerrados. Una situación inédita para un lugar catalogado por los argentinos como el “paraíso de las compras”.
“Están las playas cerradas, locales de comidas, bares. Hay gente en la calle caminando, corriendo, pero es muchísimo menos la proporción de lo que estábamos acostumbrados a ver al principio. La vida, acá es dentro del todo normal, pero nosotros estamos en el hotel todo el tiempo y salimos únicamente al supermercado, donde hay que hacer fila para entrar, mantener la distancia, no dejan entrar a todos”, expresó. Santiago contó que ahora también para circular la utilización del barbijo es obligatorio. “Ya se están tomando las mismas medias que en otros lados”, contó.

Santiago expresó que se sintió apenado por las cosas que se dicen de los argentinos que se encuentran en el exterior y expresó que mucha gente los considera “culpables”. Afirmó que es duro leer los comentarios que se hacen, aunque intentan no darle mucha importancia, igualmente duelen porque son hechos por argentinos. Hoy por hoy, lo único que quieren es “volver a casa”.
“Si regresamos vamos a cumplir todo. No es que vamos a ir a Argentina y vamos a hacer lo que queramos”, finalizó.

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