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Columna de opinión El futuro de la «causa Leiva» Entre la impunidad, la obsecuencia y la perseverancia. Dr. Gustavo Morales

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El futuro de la «causa Leiva» Entre la impunidad, la obsecuencia y la perseverancia.

 

«Mantén a tus amigos cerca y tus enemigos más cerca» (Sun Tzu – «El arte de la guerra»-) 

 

 

 

 «Cuando el enemigo avanza retrocedemos; cuando acampa, lo hostigamos; cuando se fatiga, lo atacamos; cuando se retira, lo perseguimos» (Mao Tsé Tung)

El primer día del mes de septiembre del 2020, fecha en que comenzaba a regir el «Nuevo Código Procesal Penal de Tucumán» – versión Ley Provincial Nº 8933 con sus modificaciones, incorporando el sistema adversarial como medio de resolución de conflictos, se produjo otro inesperado debut.

Se trataba de la denuncia que interpuso un camarista del fuero penal en contra del Vocal de la Corte local Daniel Leiva por presionarlo para que «controlara la intensidad del proceso» (sic) iniciado en contra de un legislador pseudo opositor con fuertes vínculos con el gobernador Juan Manzur – pues el sector político al que representa posee la llave para abrir u obturar una reforma constitucional.

Retrocedió Leiva como Paris en la pelea con Menelao para implorar el auxilio del entonces presidente de la legislatura, Osvaldo Jaldo, quien se convirtió en Héctor.

A partir de ese instante el juez denunciante padeció un verdadero «vía crucis» hasta que llegó su destitución- también por groseras defecciones técnicas, ausencia de estrategia comunicacional y carencia de diálogo con distintos sectores de la sociedad. 

Sin embargo, no previeron ninguno de estos actores la aparición de la «Fundación Centro de Estudios en Democracia, Justicia y Seguridad» que impulsó desde el llano, en inferioridad de condiciones, tanto la causa penal en contra del «cortesano» Leiva como un planteo de «per saltum», todavía irresuelto en el Alto Tribunal doméstico, en buena medida ralentizado por la pusilanimidad de quien ejerce la «presidencia ad hoc», Carlos Santiago Caramuti.

Es que la «Fundación» continuará avanzando sin especulación alguna ni ligada o próxima a ningún carcamal lobista, aunque le coloquen zancadillas que configuren «dilaciones indebidas» porque no sólo es una batalla juridica la expulsión de Daniel Leiva de los Tribunales sino también un imperativo moral, una exigencia democrática y un mandato histórico. 

Si Leiva y sus «compañeros» – de adentro y fuera de la magistratura – por comisión u omisión creyeron que iban a encontrar debilidad e indefensión en la «Fundación», comprenderán en el futuro cuan equivocados estaban.

Probablemente, la penúltima palabra estará en manos de la Corte de la Nación y la decisión final, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pero se conocerá «urbi et orbi» que un corrupto con toga formó parte de un grupúsculo de centauros encabezados por el actual subrogante del Poder Ejecutivo, Jaldo, optaron por el camino de la selva, es decir, por la ajuridicidad y la anomia.

Pero surgió Aquiles bajo el ropaje de la «Fundación» y sucumbió Héctor delante de los suyos o, en otros términos, la derrota de Jaldo y los valores deleznables que representa.

El punto y aparte solo lo sabe Cronos – dios del tiempo – porque a Leiva le es aplicable lo que en el poema «Reloj de arena» escribió Borges: «No se detiene nunca la caída» pues la «Fundación» no va a perder la lucha por la ética, la transparencia e independencia judicial por la seducción de ninguna «Briseida».

Dr. Gustavo Morales 

Mat. Prof. N° 3924

 

 

 

 

Dr. Gustavo Morales

Mat. Prof. N° 3924

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