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«Bajo el Volcán» Columna de Opinión Dr. Gustavo Morales

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Columna de Opinión Dr. Gustavo Morales provincia de Tucumán   

«Mientras viva no pienso imitarles ni humillarme porque no me parezco a ellos» (Orhan Pamuk – novelista turco – «Nieve – 2001)

 

«¿Qué es el mal sino el bien torturado por su propio hambre y sed?» (Khalil Gibrán – escritor libanés – extraído de «El profeta»)

 

Un verdadero volcán cuya lava llega hasta el segundo piso de Tribunales es el comportamiento desplegado por dos magistradas, con idénticos patrones culturales, en «juicios de familia» en los que se encuentran comprometidos «intereses superiores del niño».

Una de las «señorías» es Rossana Martínez de Albarracín; la otra se trata de Valeria Brand.

 

Ambas se caracterizan porque gozan de la malla de impunidad que le extiende la Corte de Tucumán, aunque los benefactores cambien de nombres y difieran los motivos de tamaña protección.

Por ahora, veamos la situación de extremo relajamiento por la que actualmente atraviesa Rossana Martínez. 

Esta jueza obtiene la magnanimidad del Vocal Decano del Alto Tribunal Provincial, Antonio Daniel Estofán, cuando en una abanico de violaciones constitucionales, normativas y hasta acordadas, en el «divorcio vincular iniciado por Marta Gómez contra Estofán Antonio Daniel» (sic) Expte Nº 7086/10, con inusitada velocidad y en el mayor secretismo dicta la ruptura del vínculo matrimonial y recién, según el sistema informático, o sea, concluido el proceso civil, consta que «SS solicita registración» (sic)

Semejante ocultamiento y rapidez injustificada como blasones que exhibe la magistrada Martínez tiene como devolución de favores los nombramientos de un hijo e hija de aquella en el ámbito del Poder Judicial – una designación en la órbita de Superintendencia de Juzgado de Paz-. 

Esta inequidad en ayuda de Estofán explica, a su vez, el socorro de éste a Martínez cuando algunos padres la denuncian por estar relacionada a un eslabón de «tráfico de niños» u otorgar adopciones con aristas delictivas o la obstrucción a un papá para revincularse con su pequeño vástago durante cinco meses e inhibirse luego, maliciosamente.

A pesar del cancerbero Estofán arrecian los cuestionamientos a Martínez al punto que advienen pedidos de destitución por las causales de «mal desempeño» y «violación de los deberes de funcionario público».

También al cortesano le espera un año 2022 bastante complejo por solicitudes de «juicio político» debido a las numerosas irregularidades que exterioriza la tramitación de su «divorcio vincular con Marta Gómez». 

Los sutura a las «excelencias» un futuro funesto porque como escribe en la novela «Bajo el volcán» Malcom Lowry: «No hay paz que deje de pagar pleno tributo al infierno»
                 Dr.

Gustavo

       Morales 

Mat. Prof.

Nº 3924

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